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Mindfulness para dormir

Por: - 7 noviembre, 2019
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El mindfulness, o “atención plena”, es una técnica muy popular en la actualidad para relajarse, combatir el estrés y reducir la ansiedad. Sin embargo, sus beneficios y usos van mucho más lejos y se pueden aplicar prácticamente cualquier situación del día.

Otra de las grandes aplicaciones del mindfulness está en ayudar a conciliar el sueño y combatir el insomnio. Es por eso que con esta breve rutina, podrás descansar mejor durante la noche y rendir mucho mejor en el día.

¿Por qué el mindfulness para dormir?

El mindfulness te permite ser más consciente de tu cuerpo, de tu interior y de la realidad que te rodea. Mantiene tu enfoque y atención en el aquí y el ahora para que actúes de manera más clara y tomes mejores decisiones a lo largo de tu día. Te ayuda a dejar de lado preocupaciones, remordimientos y demás pensamientos negativos que contaminan tu mente y, literalmente, te quitan el sueño.

Actualmente hay estudios que demuestran que practicar alrededor de 2 horas de mindfulness semanales, ayuda a reducir considerablemente el estrés. Es por eso que con realizar los siguientes ejercicios durante 15 o 20 minutos antes de ir a dormir, podrás notar los beneficios. Puedes dedicar 5 minutos a cada uno de estos ejercicios y realizarlos en el orden que prefieras.

Ejercicios de relajación

  1. Respiración consciente. Recuéstate en tu cama con los ojos cerrados y enfoca tu mente únicamente en tu respiración. Respira con normalidad y sigue mentalmente el recorrido del aire desde que entra por tus fosas nasales, llena tus pulmones, hasta que sale por tu nariz de nuevo. No evites los pensamientos o sensaciones que se atraviesen en este proceso, sólo déjalos pasar y vuelve a poner tu atención plena en la respiración.
  2. Escaneo corporal. De igual manera, con el cuerpo tendido sobre la cama, enfoca tu atención en cada parte de él, desde los dedos de tus pies hasta la coronilla de tu cabeza. Explora mentalmente cada sensación y enfócate en relajar cada parte. Aprovecha este escaneo para hacerte consciente de las sensaciones y texturas de tu cama, sábanas y cobijas.
  3. Viaje mental. Consiste en imaginar que te encuentras físicamente en un lugar que te produzca una completa calma. Los lugares típicos son una playa solitaria, una casa en medio del bosque o en un jardín de tu infancia, pero para este ejercicio tienes la completa libertad de elegir. Lo único que tienes que hacer es imaginar ese lugar a detalle y explorarlo. Llenar cada sentido de tu cuerpo con esa escena.
  4. Masaje. Este ejercicio consiste en masajear ligera y suavemente cada parte de tu cuerpo que se encuentre al alcance de tus manos. Se debe prestar especial atención a los hombros, cuello, rostro y cabeza. Estos pequeños masajes se deben realizar pausadamente y sin aplicar mucha fuerza, sólo la suficiente para librarte de la tensión acumulada. También los puedes aplicar junto con algún aceite o loción para mejorar la efectividad.

No necesariamente tienes que realizar esta rutina justo antes de dormir, se puede hacer en cualquier momento del día y los beneficios serán muy similares. También recuerda que, como todo buen hábito, el mindfulness no es milagroso. Lo que te dará los mejores resultados es la disciplina y la constancia.

Pon en práctica esta sencilla rutina y platícanos en la caja de comentarios cómo ha mejorado tu calidad de sueño.

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